sábado 14 de noviembre de 2009

Sería capaz de reconocerte sólo por cómo bajas la escalera de la casa de tu abuela. Llevas haciéndolo igual desde que tienes apróximadamente cinco años. Y ahora, a tus veintiuno, sigues haciendo el mismo ruidito al posar tus zapatillas e incluso sigues juntando los dos pies cada seis escalones.

martes 10 de noviembre de 2009

Me debes un desayuno así que, como dato de interés, te diré que el café me gusta frío si es verano y semicaliente si hace frío. Con leche, pero muy poca. Ni azúcar, ni sacarina. Que las dos joden el sabor y a mí el café me gusta por eso, porque sabe a café. Eso sí, luego no pueden darte las prisas mañaneras porque va a ser, básicamente, imposible.
Pd. te llevas el premio al mejor buenosdías.

sábado 7 de noviembre de 2009

Hay cosas que cambian y cosas que no lo hacen nunca, como tú y yo en tu sofá. Eso no cambia, de verdad te lo digo.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Hoy has descubierto que el banco desde el que aquel fátidico día decidiste probar si podías saltar tan alto como el vecino de tu abuela y acabaste con las rodillas llenas de heridas; el mismo que eras incapaz de esquivar tus primeros días de bici, lo han quitado. Y te ha parecido tan mal que ya no esté como te pareció aquellos días que sí estuviese.

lunes 2 de noviembre de 2009

Lo has vuelto a hacer. Lo de beber y hablar de más, digo. Pero es simple. Su olor te acelera la respiración, es como si al acercarse sólo cinco centímetros más, fueses a quedarte en el sitio. Y él lo sabe, lo sabe de sobra. Cómo para no hacerlo bonita, te tragaste todo el aire de ciudad universitaria a bocanadas. Pero por si tiene un día tonto y se atreve a dudarlo, dile que una cosa está muy clara; eso del hoy, mañana y también pasado.

viernes 30 de octubre de 2009

Maldita casualidad. Eres totalmente incapaz de escribir una puta línea desde el lunes que pasó a la historia como el lunes que no odiaste.

martes 27 de octubre de 2009

Como aquel lunes que dormiste cuatro horas, hiciste un esfuerzo por madrugar, no llegaste a clase y para rematar la jugada tu abuela te deja media hora en la puerta de casa esperando. Pero tranquila, tú puedes solucionar esta semana. Seguro que sí.

martes 20 de octubre de 2009

Y un día cualquiera, así como si nada, te das cuenta de que te faltan las mitad de las palabras. Ahora que hace frío, apuesto a que se han quedado enredadas al final del edredón para no tener que levantarse todas las mañanas.

miércoles 14 de octubre de 2009

Aquel día estabas tan ocupado mirándote el ombligo, que no pudiste ver que el de tu chica de al lado tenía (y tiene) una cicatriz bonita que, a veces, pica.